Alcanza tus metas con la programación neurolingüística

Alcanza tus metas con la programación neurolingüística (PNL)

Todos los seres humanos sueñan con ser exitosos en la vida: en el amor, las finanzas, sus carreras profesionales, y las relaciones interpersonales con amigos y familia. 

Pero, la gran mayoría de las personas no consiguen ese éxito con el que sueñan. ¿Por qué? Porque no saben utilizar su cabeza de la manera correcta. No son capaces de gestionar sus pensamientos, emociones, hábitos ni patrones de conducta. Y, si no puedes utilizar tu cabeza de la manera correcta, ¿cómo pretendes usar bien las herramientas de que dispones para alcanzar el éxito…? 

Por suerte, hay una rama de la psicología que se encarga de resolver ese problema: la programación neurolingüística (PNL en inglés). Si quieres saber de qué va y cómo puede ayudarte a reprogramar tu mente en dirección al éxito, te invito a que continúes leyendo.

Alcanza tus metas con la programación neurolingüística

Programación neurolingüística (definición)

La programación neurolingüística, también conocida como PNL, es una rama de la psicoterapia enfocada en la comunicación humana y orientada al desarrollo personal.

Esta nueva forma de entender, estudiar y aplicar las conexiones entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los distintos patrones de comportamiento que adquirimos y afianzamos a través de la experiencia, fue creada en los ’70 por Richard Banler y John Grinder. Así que ya cuenta con un aval de casi 50 años dando resultados a través de sus innovadores tratamientos.

Pero las técnicas y ejercicios de programación neurolinguística (PNL) no solo han sido utilizadas a nivel personal. Son numerosas las empresas, e incluso gobiernos, que han lanzado seminarios de programación neurolingüística para erradicar muchos fallos en su personal y maximizar el potencial de este para alcanzar las metas propuestas.

Programación neurolingüística: principios básicos

Todos los principios básicos de la programación neurolingüística parten del hecho de que no solo la realidad nos moldea, sino que nosotros podemos cambiar la realidad.

Esta aseveración viene del Constructivismo, una teoría dentro de psicología que defiende que los seres humanos no son receptores pasivos de experiencias y aprendizajes. Sino que por el contrario son, o pueden llegar a ser, constructores activos de su propia realidad y experiencias.

O sea, las prácticas de la psicología constructivista (y los ejercicios de la PNL) se guían por la manera en que las personas crean sistemas simbólicos para dar sentido a su mundo y experiencias. Se trata, por lo tanto, de trabajar con la estructura de significados sobre la cual se construye la personalidad del ser humano.

Esto significa que la programación neurolingüística, heredera de estos principios y modelos teóricos, puede ayudarte de manera efectiva a operar de forma indirecta en el mundo que te rodea usando como canal tus propias representaciones, modelos y mapas de conducta, a través de los cuales generas los diferentes aspectos de tu personalidad.

Debes tener en cuenta que factores como tu entorno social y familiar, tus propias características personales y condiciones neurológicas, influyen sí o sí en tu capacidad de comunicar la representación de ese mundo que te rodea. 

Y precisamente aquí es donde entra la autoconsciencia, tu propia capacidad de darte cuenta de que puedes, a través de técnicas y ejercicios de PNL, modificar esas áreas de tu personalidad que dificultan de manera activa y directa el hecho de que puedas alcanzar tus metas.

¿Cómo? Trabajando en la autoprogramación mental a través del lenguaje, modelando y adaptando a nuestras necesidades los patrones lingüísticos que usamos constantemente.

Recuerda esta frase: no eres “como” hablas; eres “lo” que hablas.

Programación neurolingüística: clasificaciones

La programación neurolingüística utiliza diferentes clasificaciones para agrupar a las personas, según los sentidos y nuestra mayor afinidad con uno o con otro. Los sentidos corporales, el olfato, el gusto, el tacto, el oído y la vista nos aportan toda la información que recibe nuestro cerebro.

Todos usamos esos sentidos de diferente manera, disponiendo de aquellos que tenemos más aguzados para buscar ventaja en nuestra interacción con el mundo que nos rodea. Y la PNL nos clasifica según nuestro sentido primario. Veamos cómo.

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Personas visuales

Las personas visuales poseen ciertas características en común: su ritmo y cadencia al hablar son rápidos, el tono de la voz suele ser alto, la respiración tiende a ser superficial y la postura es más rígida, tanto al caminar como al estar sentados.

Sus actividades preferidas y profesiones habituales son todas aquellas que, de una forma u otra, resultan agradables a la vista: la pintura, la fotografía, el cine y todas las manifestaciones artísticas y gráficas en general, la contemplación de paisajes, etc.

Personas auditivas

El sentido del oído es el que prima en estas personas. Y es que les permite recibir mejor toda la información de su entorno. Estas personas se caracterizan por una respiración pausada y profunda, y una postura relajada y distendida, perfectamente observable en una conversación telefónica, por ejemplo.

La voz suele ser bien timbrada y afinada, en tono medio y con ritmo conversacional moderado. Y tienden a utilizar palabras directamente relacionadas con la audición: oye, escucha, etc.

Sus actividades preferidas y profesiones habituales son las relacionadas con los sonidos: la música, la narración oral, la locución, la actuación y el doblaje de voz. Otra área donde se destacan es en la interacción con otras personas a través del diálogo, al tener buena facilidad de detectar las variaciones y matices de la voz de su interlocutor.

Personas kinestésicas

Las llamadas personas kinestésicas son aquellas que perciben mejor el mundo a través de los sentidos del tacto, el gusto y el olfato. Su actitud suele ser desenfadada y sociable, muy dadas siempre al contacto físico, con movimientos distendidos, respiración amplia y voz grave.

En este grupo suelen estar agrupadas las personas dadas a los placeres gastronómicos de todo tipo. Así que sus profesiones habituales son las relacionadas con el sentido del gusto y el olfato: someliers, perfumistas, chefs, etc. Pero también están los deportistas, bailarines, artistas marciales y todos aquellos que dominan su cuerpo de manera excepcional.

Programación neurolingüística. ¿Sirve para todo? ¿Cómo enfocarla?

Las técnicas y ejercicios de PNL han sido utilizados con éxito para tratar, por ejemplo, problemas como la dislexia y los trastornos del estrés postraumático, así como traumas y complejos de toda clase. E incluso hay casos de éxito en lo referente a la esquizofrenia. 

Además, las técnicas de programación neurolingüística son muy empleadas en los procesos de coaching empresarial, ventas, atención al cliente y trato con personas en general, ya que involucran procesos neurológicos y lingüísticos centrados en trabajar de manera efectiva con el apoderamiento personal.

Es cierto que los ejercicios de PNL no son instantáneos ni mágicos: requieren de práctica y esfuerzo continuo de tu parte. Pero garantizan que estés preparado con las herramientas necesarias para alcanzar todas y cada una de las metas que te propongas.

Estamos rodeados de todo tipo de personas. Pero podemos decir, grosso modo, que se pueden clasificar en exitosas y no exitosas. Tu misión será, pues, enfocarte en las personas exitosas, detectar sus puntos fuertes y sus cualidades, y tratar de ir incorporando esos modelos de excelencia en tu propia persona.

A la hora de hacer este análisis, asegúrate de escoger como modelos individuos que admires. Personas exitosas hay muchas. Pero que nos causen un pleno sentido de admiración, no hay tantas. Si admiras de verdad a esa persona de éxito, el proceso de asimilación será más fluido y rápido.

Y no tomes de modelo solo virtudes abstractas, sino comportamientos específicos donde la excelencia se manifieste. Interiorízalos, visualízalos en primera persona y potencia así tu propia excelencia.

Las técnicas y ejercicios de visualización no fueron descubiertos por la programación neurolingüística (PNL), pero se usan con mucha frecuencia en ella. La visualización positiva, en particular, consiste en visualizarte en una situación específica actuando de la manera más efectiva.

Tomemos como ejemplo que tienes que someterte a una entrevista de trabajo o una audición importante. Lo primero es cerrar los ojos y visualizar todos los detalles de la situación: lugar, momento, personas, tus propias sensaciones, etc. Y luego te visualizas respondiendo con seguridad y confianza a tus las preguntas de tu entrevistador.

Esto no solo te ayuda a estar preparado para una situación determinada, sino a ganar confianza y seguridad en ti mismo porque PUEDES y VAS a hacerlo. De hecho, ya lo estás viendo así si haces este ejercicio de PNL. Así que solo faltaría dar el paso para hacerlo realidad.

¿Qué quieres ser? ¿Una persona de éxito? ¿Alguien que consigue sus metas? Pues tienes que verte así. Habla como una persona de éxito, viste, actúa, compórtate, convéncete a ti mismo de que eres una persona de éxito y luce como tal. 

Tu manera de hablar, tono, cadencia de voz, palabras que utilizas, lenguaje corporal, postura al andar, al sentarte y al conversar, gestos, higiene personal, puntualidad, disposición al trabajo… Todo, absolutamente todo, influye en la manera en que te perciben, porque así es como te percibes a ti mismo. Ten esto muy en cuenta.

Eso Sí...

Ahora bien, estos ejercicios de PNL son solo ilustrativos. Los puedes poner en práctica ya, pero te daría mucho más resultado si buscas un coach experto. Te sorprenderás la cantidad de técnicas de programación neurolingüística que puedes aprender para predisponer tu mente hacia el éxito. Así que no pierdas un segundo más, ¡y da un paso adelante!

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